PRIMER CÓLICO
- Mi vida! ¿Qué tienes bebé?, ¡Va a pasar hijita, tranquila!
Tantas frases e interrogantes me pasan por la cabeza, mi voz se quiebra, mientras trato de consolarte, al igual que mamá hace lo mismo, las lágrimas se me salen, deslizándose por mis mejillas, tengo un nudo en la garganta, el corazón me late a toda prisa, asustado sin saber que hacer para calmar tu dolor, lo primero que pensamos es en llevarte al doctor, nuestros familiares nos dicen que puede ser un cólico, y nos aconsejan que hacer para tranquilizarte.
Soy tan inexperto que no encuentro la manera de desaparecer esa angustia que observo en tu rostro, nadie me dijo que esta etapa sería tan difícil y más doloroso para el corazón.
Desesperado me quedo junto a ti, pidiéndole a Dios que esto pase lo más rápido posible, mientras te tomo entre mis brazos para arrullarte, tarareando aquella canción que te cantaba cuando te encontrabas en el vientre de mamá, y diciéndote que vas a estar bien, que el dolor pronto pasará.
Mamá te toma de nuevo entre sus brazos, te acerca a su pecho y te amamanta mientras los dos nos miramos con lagrimas en los ojos esperando que puedes estar bien y sin darnos cuenta te quedas dormida.
En tu carita poco a poco se dibuja una hermosa sonrisa, como si nada hubiera pasado, como si aquel dolor nunca se te hubiera presentado.
Cierro los ojos y juntando las manos, agradezco a Dios que tu dolor ya se haya esfumado.
El Papá de Mariana
- Mi vida! ¿Qué tienes bebé?, ¡Va a pasar hijita, tranquila!
Tantas frases e interrogantes me pasan por la cabeza, mi voz se quiebra, mientras trato de consolarte, al igual que mamá hace lo mismo, las lágrimas se me salen, deslizándose por mis mejillas, tengo un nudo en la garganta, el corazón me late a toda prisa, asustado sin saber que hacer para calmar tu dolor, lo primero que pensamos es en llevarte al doctor, nuestros familiares nos dicen que puede ser un cólico, y nos aconsejan que hacer para tranquilizarte.
Soy tan inexperto que no encuentro la manera de desaparecer esa angustia que observo en tu rostro, nadie me dijo que esta etapa sería tan difícil y más doloroso para el corazón.
Desesperado me quedo junto a ti, pidiéndole a Dios que esto pase lo más rápido posible, mientras te tomo entre mis brazos para arrullarte, tarareando aquella canción que te cantaba cuando te encontrabas en el vientre de mamá, y diciéndote que vas a estar bien, que el dolor pronto pasará.
Mamá te toma de nuevo entre sus brazos, te acerca a su pecho y te amamanta mientras los dos nos miramos con lagrimas en los ojos esperando que puedes estar bien y sin darnos cuenta te quedas dormida.
En tu carita poco a poco se dibuja una hermosa sonrisa, como si nada hubiera pasado, como si aquel dolor nunca se te hubiera presentado.
Cierro los ojos y juntando las manos, agradezco a Dios que tu dolor ya se haya esfumado.
Está más que claro que a nadie le enseñan a ser padres, hasta que tienen a su primer bebé y aprendes por que aprendes.
El Papá de Mariana

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